En nuestro anterior artículo relatamos todos los posibles horrores que se puede encontrar un viajero que elija mal su piso turístico. Pero no sólo el propietario tiene obligaciones que cumplir. El inquilino tiene que ser un buen huésped y debe de poner de su parte para que la experiencia sea satisfactoria para todas las partes.

Conoce y cumple las normas para ser un buen huésped

Seguramente en tu contrato aparecen algunas normas que el propietario cree conveniente que cumplas. Asegúrate de conocerlas y entenderlas bien, incluso si puede ser, antes de salir de casa.

Tendrás que hacer check-in en una hora determinada. Si te surge algún contratiempo en el viaje, tu anfitrión será compresivo, pero consúltalo antes con él, muy probablemente tenga una vida y otros quehaceres diarios y no puede atenderte las 24 horas.

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Especialmente sé cuidadoso recordando la hora del check-out. Sí, también hay una hora de salida. No te olvides que estando de vacaciones el tiempo pasa volando y eso que creías que te daba tiempo de hacer, a lo mejor te demora más de lo que pensabas.

Tu propietario necesita tener la casa lista para los próximos huéspedes. Si necesitas más tiempo o dejar allí el equipaje puedes consultarle, pero sólo eso.

Sé comunicativo y plantea las dudas que tengas

Al igual que vimos con el propietario, el inquilino puede no tener la simpatía como principal virtud. Un mal comienzo puede significar el inicio de una mala relación entre propietario y huésped y que los posibles futuros problemas no se resuelvan de la manera adecuada.

Así que aunque llegues cansado del viaje, intenta ser un buen huésped e intenta poner la mejor de tus sonrisas, piénsalo, te están abriendo las puertas de su casa.

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La buena comunicación es importante. Si no entiendes alguna cláusula del contrato o cómo funciona algo, no intentes averiguarlo por ti mismo. Al final la molestia será mayor que si lo hubieras preguntado desde el principio.

Cuida la casa como si fuera tuya

Una de las ventajas de un piso de vacaciones es que puedes sentirte como en casa. Exactamente por eso no debes olvidar que ser un buen huésped conlleva que dediques unos minutos al día al cuidado del hogar. Generalmente, si estas pocos días y no ensucias más de la cuenta, esto sólo consistirá en que limpies lo que ensucies, así de sencillo.

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Pero esto también incluye cuidar todo el mobiliario y los enseres de la casa. Si la tele no se ve bien no la quieras arreglar a golpes o si viajas con niños será mejor que guardéis los rotuladores de colores para mejor ocasión.

El último día también, no te aproveches con la excusa de que pierdes el vuelo para dejar las cosas del desayuno en el fregadero, por si tu anfitrión no se da cuenta y cuela. Y si algo se rompe por accidente, por favor dilo.

Respeta a los demás vecinos

Si eres un buen huésped sabrás que dar los buenos días no cuesta nada. Caerles bien a tus vecinos es importante. Si un turista da mala imagen o causa problemas, los vecinos comenzarán a tener recelos a los nuevos viajeros que lleguen posteriormente y pueden causarle problemas a tu anfitrión.

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Por supuesto, evita los ruidos a deshoras. Si sales de fiesta, no la continúes en tu piso. Estás en España y se puede beber y cantar hasta tarde, pero no en tu dormitorio de madrugada.

No lleves invitados, a menos que el propietario te lo haya permitido expresamente y sepas que van a tener un buen comportamiento.

Respeta la ciudad

Aunque no hayas firmado un contrato con todos los ciudadanos del lugar de destino, ellos también te están recibiendo en su casa y tienes que ser un buen huésped también con ellos.

Debes cumplir algunas normas de urbanidad básicas. Por ejemplo, cuida la vestimenta. Hay lugares en los que hay ciertas normas para vestir, como algunas iglesias. Claro que a la playa puedes ir en bañador y con chanclas, pero al entrar en el super o sentarte en un bar a tomar algo una camiseta no estará nunca de más.

No generes conflictos con la población autóctona. Si has viajado a otro país para conocer su cultura, lo menos será que la respetes. Y, por si acaso, dile a tu hijo que deje de trepar por ese árbol milenario.

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Si el turismo es masivo en esa ciudad, al menos que sea amable para no crear una opinión negativa hacia los turistas en la zona. Tu actitud repercutirá en cómo se recibe a los futuros viajeros o en cómo te reciban a ti si vuelves de visita.

Pero seguramente tú eres un inquilino genial y ya sabías todo esto. Por tanto, mereces disfrutar de tus vacaciones en las mejores condiciones posibles y dejarlas en manos de profesionales. Por eso confía en nosotros y en nuestros anfitriones, ¡no te arrepentirás!

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Cómo ser un buen huésped cuando estés de vacaciones
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